
Dios puede enviarte atardeceres hermosos, mares inmensos para que disfrutes de su belleza, cielos estrellados para que veas que eres parte de una gran creación, flores multicolores para que observes que todos somos diferentes pero juntos formamos un gran paisaje.
Puede enviarte muchas bendiciones para que seas feliz y tal vez tú nunca verlas. Pero nunca es tarde…siempre hay un nuevo día. Busca tú felicidad ahora es el momento, no tienes que ir muy lejos ni esperar el día correcto. Puede ser ahora mismo.
Quédate un rato solo contigo mismo y mira hacia tú interior. Reconoce que eres un ser especial, único, importante para este mundo porque así lo decidió el Creador. Conoce todo lo que habita en ti, valórate, perdónate, ámate, trabaja con aquellas cosas que de modificarlas te harán una mejor persona.
Luego de ese encuentro contigo mismo encontraras a Dios habitando en ti y con él una gran felicidad. Y ese mismo estado de plenitud y de realización es el que te hará ver las bendiciones que recibimos a diario. Y por consiguiente serás un ser más FELIZ.
Que el amor de Dios y su infinita paz te acompañen siempre. Recuerda que la VIDA es un lindo caminar donde todos somos hijos del mismo Padre Celestial. Y donde muy juntos de la mano en armonía deberíamos estar.
Por: Vilma Reyes

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas. Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Por: María T. De Calcuta

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.