
OH! Señor Todopoderoso y Supremo Hacedor de Universo, perdona este mortal si en algo ha faltado ignorantemente y Tu que todo lo ves, lo oyes, y lo aprecias por tu infinita sabiduría; mira las necesidades en que hoy me encuentro y ayúdame a conseguir el pan de cada día por medio del honroso trabajo, o de alguna manera que mi conciencia no se cargue ni tenga que arrepentirme de mi proceder.
Escucha mi ruego, ¡OH! Señor que te hago de corazón, con el deseo de no faltar a mis deberes contraídos y haz que igualmente cumplan conmigo las personas que para mí los tengan, tanto materiales como morales y ayúdame a obtener el trabajo que necesito para el sustento d mi familia o ilumíname algún medio para alcanzar el pan de cada día o para poder realizar la idea que llevo si fuera no solamente para mi bien, sino para bien de la humanidad viviente.
Dame fuerzas para poder seguir soportando estas pruebas que agobian mi cuerpo y menoscaban mi espíritu, no por orgullo, Señor; si no para que mi misión sea más pasable y pueda tolerar así mismo las imprecaciones y desavenencias de los seres que me rodean, y continuar mi derrotero sin tener que recurrir a nada que pueda afectar mi integridad personal ni perjudique mi existencia presente, ni labre un retroceso para el futuro.
Gracias te doy Señor, por tu bondad infinita porque de tu misericordia no puede dudarse y sé que me ayudaras a la realización de mi idea, o a la adquisición del trabajo que necesito. Amen.
Autor desconocido

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.