
Jesús, María y José al levantarme te pido trabajo, salud y progreso; José Labrador, acompáñame donde voy a ganar mi pan con el sudor de mi frente, los tres ángeles de Jesús me acompañen, los siete abogados del trono de Jesús vayan conmigo, que hablen por mi donde voy a solicitar.
San Joaquín, San Pablo, San Miguel, invoco también, y estos siete credos que rezo me ayuden por Jesús, María y José. ¡Oh, Dios mio, dame pan si me lo merezco, si no sea tu voluntad la que decida mi suerte! ¡Oh, Padre mío, si yo he negado pan a mi hermano habiendo tenido oportunidad de darle, sea por trabajo o por caridad, perdóname mi ignorancia el haber faltado a tu ley.
Amén.
Autor desconocido

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.