Niño amable de mi vida. Consuelo de los cristianos. La gracia que necesito la pongo en tus benditas manos. Padre nuestro…
Tú que sabes mis pesares. Pues todos te lo confío da paz a los turbados. Y alivio al corazón mío.
Dios te salve María…
Y aunque tu amor no merezco. No recurriré a ti en vano, pues eres Hijo de Dios y auxilio de los Cristianos. Gloria al Padre…
Acuérdame oh Niño Santo que jamás se oyó decir que alguno no haya implorado sin tu auxilio recibir. Por eso con Fe y Confianza, humilde y arrepentido lleno de amor y esperanza este favor te pido. Pedir la gracia que se desea y decir siete veces:
“Divino Niño Jesús Bendecidnos". Amen.
Autor desconocido
"Niño Jesús te pedimos por todas las personas que en estos momentos han perdido algún ser querido, por las que han perdido sus hogares, por las que en estos momentos sienten hambre y no tienen a su alcance nada para comer…Señor obra de forma especial en cada rincón del Universo mira todas sus necesidades y se tú recogiendo tanta tristeza, tanto dolor…Aunque tengo mis necesidades realmente se hacen pequeñas al lado de muchas de las situaciones que tienen nuestros hermanos.
Perdona si en ocasiones olvido ser agradecido, si no observo mí alrededor para percatarme cuan afortunado soy…porque siempre me has bendecido. Tengo todas las herramientas necesarias para cubrir mis necesidades, ser feliz, vivir en paz y con amor, mas sin embargo a veces me quejo continuamente e innecesariamente, perdóname Señor y Gracias por todo y por tanto…Amén”
Vilma Reyes

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.