
Señor, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI. Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir. Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las nuevas amistades, por los más cercanos a mí y los que estén más lejos.
Tambien los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría. Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, por el tiempo perdido, por la palabra inútil, por las obras vacías, por el trabajo mal hecho y perdón por vivir en ocasiones sin entusiasmo.
Perdón por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios. En los próximos días iniciaremos el nuevo año 2012, detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento todos esos días.
Hoy te pido para mí y los míos: PAZ, ALEGRÍA, FUERZAS, CLARIDAD, SALUD y SABIDURÍA. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad. Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas o hirientes. Abre en cambio mi Ser, a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso. Deseo mi Señor que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI y que el año 2012 esté lleno de felicidad. Te lo pedimos con mucha FE y AMOR. Amén.
Autor desconocido
Felicidades y bendiciones infinitas les desea:
Mensajes para el Alma
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Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.