
Que tu presencia es un regalo para el mundo, que eres una persona única y diferente a todas las demás. Que tu vida puede ser lo que tu quieres que sea vívela un día a la vez. Cuenta tus bendiciones, no tus problemas y verás cómo irás saliendo adelante. Hay tantas respuestas dentro de ti, comprende, sé valiente, sé fuerte. Dios camina junto a ti.
No te impongas límites, tus sueños están esperando hacerse realidad. No dejes tus decisiones importantes al azar, esfuérzate por llegar a la cima, a tu meta y a tu premio. Nada hace perder más energía que las preocupaciones mientras más tiempo llevas un problema, más pesado se vuelve. No te tomes las cosas demasiado en serio, vive la vida con serenidad, no con lamentaciones.
Recuerda que un poco de amor puede durar mucho tiempo. Recuerda que bastante amor puede durar para siempre. Recuerda que la amistad es una sabia inversión, los tesoros de la vida son las personas cuando están juntas.
Que tengas salud, esperanza, y felicidad. Tómate el tiempo para pedir un deseo a una estrella. Y no te olvides, ni por un día…¡Lo especial que TÚ eres!
Autor Desconocido

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas. Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Por: María T. De Calcuta

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.