
Postrado ante tus pies, humildemente,vengo a pedirte dulce Jesús mío, Poderte repetir constantemente:
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Si la confianza es prueba de ternura, Esta prueba de amor darte yo ansío, Aun cuando este sumido en amargura,
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
En las horas más tristes de mi vida, Cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!, Y el alma este por penas combatida,
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Aunque sienta venir la desconfianza, Y aunque todos me miren con desvío, No será confundida mi esperanza:
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Si contraje contigo santa alianza Y te di todo mi amor y mi albedrío, ¿Cómo ha de ser frustrada mi esperanza?
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Y siento una confianza de tal suerte, que sin temor a nada Jesús mío, espero repetir hasta la muerte: Mi buen Niño Jesús, en ti confío.

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.