Señor en la quietud de esta hora matinal vengo a ti en busca de paz, sabiduría y poder; Para ver el mundo con ojos compasivos; Para ser paciente, comprensivo, bondadoso y sabio;
Y ver más allá de la apariencia a Tus hijos; Como Tú los ves, y así solo lo bueno encontraré en ellos; Haz mi oído sordo a la murmuración y la mentira;Mi lengua muda a la maledicencia;
Llena mi mente solamente de pensamientos que bendigan; Hazme tan bondadoso, tan lleno de alegría, que todo el que se acerque sienta de Tu presencia la armonía;
Envuélveme en Tu manto de belleza, te ruego; De suerte que revele Tu presencia a través de mi alma, Señor; todo este día. Amén
Del libro "Oremos: Colección de Oraciones Escogidas", 6ta edición abril 1989. De Pablo International, Inc.

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.