ÁNGEL MÍO, ofréceme sabiduría para atender a mi familia. Enséñame a aceptar y a conseguir.
A perdonar y a no juzgar. A valorizarlos por sí mismos, para que me valoren a mí, por mí mismo. Haciendo así una base para la unión, preservando el calor del hogar, manteniéndonos juntos,
para enfrentar todos los males, todos los obstáculos.
Enséñame a amarlos cuando me hagan enojar, porque el esfuerzo que hay en la alegría purifica todos los errores. Enséñame a devolver bien por mal, por si han errado su camino, no seré yo quien los condene. Dame la paz del Señor, para que así yo pueda tranquilizar sus corazones y hacer mejor y mis mas amorosa mi relación con la familia. Enséñame a Dar sin esperar recibir, para así la sorpresa del regalo de su amor sea aun mayor.
Enséñame a prodigarme por completo para que mi familia sienta que les pertenezco en la alegría y el desinterés y el desprendimiento. Vuelca sus corazones hacia mí, para que mi amor no se pierda en un desierto y para que cada DIA con mi familia, sea el más verde jardín para el Amor.
Autor desconocido

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.