Necesitamos más paz.
Necesitamos más confraternización.
Necesitamos darnos más amor.
Necesitamos ser mas positivos.
Necesitamos más sinceridad.
Necesitamos alegrarnos genuinamente
por el éxito de nuestros amigos,
vecinos, hermanos...
Necesitamos que la gente demuestre
tener a Dios en su corazón con sus actos.
Necesitamos ser más optimistas
Necesitamos enfocarnos en lo
que queremos alcanzar.
Necesitamos ser menos egoístas.
Necesitamos ser menos materialistas.
Necesitamos tener más sentimientos.
Necesitamos renovar nuestras esperanzas.
Necesitamos abrir nuestros ojos...
hacia las oportunidades que nacen
con cada amanecer.
Necesitamos rescatar nuestros valores.
Necesitamos ser menos tolerantes
a las injusticias que vemos a cada instante.
Necesitamos disfrutar, cuidar y valorar
más todo lo que nos regala la madre
naturaleza.
Necesitamos respetar la opinión, la vida
y la existencia de cada persona.
Necesitamos decir no a la violencia.
Necesitamos evitar que la sociedad
se divida por colores políticos
o creencias religiosas.
Necesitamos cuidar a niños...
son ángeles del Creador, son el futuro
de una sociedad.
Necesitamos comenzar a dar más
de nosotros mismos y querer hacer el cambio.
Necesitamos hacer más ruido de la cosas
positivas y unirnos como pueblo.
Pero todo depende de nosotros..
para un mejor presente
y un mañana donde brille más el sol.
Por: Vilma Reyes
Muchas Bendiciones y con la ayuda de nuestro Creador podemos lograrlo!!!
Vilma Reyes

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas. Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Por: María T. De Calcuta

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.