Le digo a todo lo negativo:
Tú no tienes poder, soy positivo, soy el bien, pienso el bien, siento el bien, actúo el bien, hablo el bien, no creo en el mal, solamente creo en el bien, algo bueno me sucederá.
Le digo a todo lo malo:
Tú no tienes poder, soy el bien, soy la luz, pienso en luz, siento en luz, actúo en luz, las tinieblas no existen en mí. Dios es la Luz, hágase la luz le digo a toda la oscuridad, tú no tienes poder, soy la luz.
Soy feliz, pienso feliz, siento feliz, actuó feliz, hablo feliz, no estoy triste, Dios es mi felicidad, le digo a toda tristeza: Tú no tienes poder, soy feliz, soy la felicidad Divina eternamente manifestada para bendecir en “positivo”, en “bien” y en" luz", todo lo que existe, lo que me rodea y contiene el mundo.
Autor desconocido
"Somos y seremos con la ayuda de Dios personas positivas y de mucha fe.
Con tan solo tener la actitud correcta recibiremos del infinito cosas maravillosas y serán muchas las puertas que abriremos no solo para alcanzar nuestros sueños sino para ayudar a otros a alcanzar los suyos"
Bendiciones y éxito.
Vilma Reyes

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas. Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Por: María T. De Calcuta

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.