
Tal vez sufra innumerables desilusiones en el transcurso de mi vida. Pero haré que ellas pierdan la importancia delante de los gestos de amor que encontraré. Tal vez yo no tenga la fuerza para realizar todas mis ideas. Pero jamás me consideraré un derrotado.
Tal vez en algún instante yo sufra una terrible caída. Pero no me quedaré mucho tiempo mirando el suelo. Tal vez un día yo sufra alguna injusticia. Pero jamás asumiré el papel de víctima.
Tal vez en una de esas noches frías yo derrame muchas lágrimas. Pero jamás tendré vergüenza por ese gesto. Tal vez yo sea engañado muchas veces. Pero no dejaré de creer que en algún lugar alguien merece mi confianza.
Tal vez con el tiempo yo reconozca que cometí muchos errores. Pero no desistiré de seguir recorriendo mi camino. Tal vez con el transcurrir de los años yo pierda grandes amigos. Pero aprenderé que aquellos que son mis verdaderos amigos jamás estarán perdidos.
Tal vez algunas personas quieran mi mal. Pero yo continuaré plantando las semillas de fraternidad por donde yo camine. Tal vez yo me quede triste al percibir que no consigo seguir el ritmo de la música. Pero entonces haré que la música siga el compás de mis pasos.
Tal vez hoy me sienta débil. Pero mañana recomenzaré, aunque sea de manera diferente. Tal vez yo nunca aprenda todas las lecciones necesarias. Pero tendré en la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya están grabadas en mi interior.
Tal vez no tenga motivos para grandes conmemoraciones. Pero no dejaré de alegrarme con mis pequeñas o grandes conquistas. Tal vez yo no sea exactamente quien me gustaría ser. Pero admiraré lo que soy.
Porque al final sabré que, asimismo con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor. Al final no habrá ningún "tal vez" pero, sí la certeza de que mi vida valió la pena e hice lo mejor que pude en todo momento...
Autor Desconocido

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas. Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Por: María T. De Calcuta

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.