
Algunas personas están tan cerca de nuestro corazón y son muy queridas. Algunas personas pueden traernos un rayo de sol con una sola sonrisa y hacernos sentir mejor porque saben escuchar y mostrarnos su cariño. Algunas personas pueden iluminar nuestro día con una buena palabra. Pueden darnos esperanza cuando nuestro corazón claudica, son parte de nuestro ser y marcan una diferencia en nuestra vida.
Nos ofrecen el consuelo de saber que hay alguien que nos comprende y la satisfacción de saber que podemos creer en algo. Son estas amistades tan especiales las que nos dan una sensación de amparo. Estas personas amigas tan especiales que atesoramos dentro de nuestro corazón y son parte de nuestra alma. Nos brindan palabras de sabiduría con su consejo y saben componer el corazón hecho añicos, sólo porque saben escuchar.
Son personas como tú igualmente merecedoras de admiración… Porque las personas amiga como tú son las que por siempre amamos de todo corazón.
Por: Shannon M. Lester

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente de la alegría que tú me brindas. Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Por: María T. De Calcuta

Oh Gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los
ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los
rebeldes espíritus infernales.
Te
confiamos Señor; los enfermos, los hermanos que sufren, los
esposos y esposas incapaces de trabajar, los ancianos, cuyas
fuerzas declinan y también los agonizantes. Dales tu luz y
tu fuerza, para que su sufrimiento tenga en la fe un sentido
y puedan fiarse de ti. Líbralos de sus males, por tu
misericordia. Ten piedad, Señor; de los que sufren
desequilibrio nervioso y haz brillar tu luz en medio de su
situación.
Te
doy gracias porque enviaste al arcángel San Gabriel a
anunciar la encarnación de tu Hijo y la redención de la
humanidad. María acogió con fe el anuncio y tu Hijo se hizo
carne y, muriendo en la cruz, libertó a todos los hombres.
Pero gran parte de la humanidad todavía no ha recibido el
mensaje de la salvación y vive en las tinieblas.